La RSE es una práctica cotidiana del personal en las Estaciones de Servicio

En tiempos donde la parte ética debe ir de la mano de la gestión eficiente en cualquier empresa que sea exitosa, los propietarios de estaciones de servicio la promueven como un sello ineludible de sus procesos administrativos para sobresalir en el mercado.

Es así como el concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), un término moderno que redefine la labor de las empresas desde el punto de vista del entorno comunitario, es parte fundamental del conglomerado de estaciones de servicio adscritas a la Cámara, cuyos personeros han inculcado en los propietarios y personal de estos centros de trabajo la proyección de sus negocios hacia el servicio social, una misión extra dentro del engranaje administrativo que ya cumplen como concesionarios en la venta y distribución de combustibles.

Pero no solo el aporte solidario a causas de tipo social, que ha sido el concepto hasta ahora manejado en este campo de la RSE, sino un compromiso aún mayor relacionado con la actuación ética de su personal. Desde el pistero que llena el tanque de un vehículo en la cantidad y calidad precisa para desarrollar su labor con responsabilidad, hasta cada uno de los servicios brindados dentro del local, deben estar adheridos a unos principios éticos apegados a la Ley, lo cual convierte la relación vendedor-cliente en un acto de lealtad, basada en los mejores principios morales.

Como resultado, las estaciones de servicio buscan bajo ese paraguas ético, sumar productividad, credibilidad y buen mercadeo, como partes indispensables para un derrotero de “cero corrupción” como valor y principio de trabajo. Visto de otra manera, según el entorno que rodee la labor de venta de combustibles en un país, formado por todo el entresijo institucional que participa en esa labor, las gasolineras no debieran resultar impactadas por los errores de corrupción surgidos en áreas colaterales de su actividad. Aunque en el entorno de la actividad de venta de hidrocarburos pudiera haber órganos cuestionados que afecten la imagen de las estaciones de servicio, lo importante es que los empresarios y el personal de la gasolinera estén cumpliendo a cabalidad con sus tareas y con los usuarios de su servicio para ser calificados como una firma responsable en el aspecto social.

Esta meta de “cero corrupción” debe impregnar a cada una de las personas que laboran en la estación de servicio y va a depender del grado de conciencia del propietario diseminar a todo nivel ese grado de exigencia moral, en el entendido que la labor cristalina que se transmita a los clientes va a multiplicar las finanzas y la confianza ciudadana para visitar la estación de servicio.

La Cámara estará enfocada a mantener ese estandarte ético, luchando –igualmente a lo externo- a brazo partido por beneficiar a los usuarios con un precio justo de los combustibles donde ningún rubro considerado de privilegio esté distorsionando el precio final pagado por los usuarios. En la medida que el sistema se encuentre liberado de esas acciones corruptas, en esa misma medida la compra, distribución y venta de hidrocarburos será estimada como justa y razonable por quienes acuden a las estaciones a llenar sus tanques.

“Somos el último eslabón en la compleja cadena de activar la economía nacional por medio de la movilización de miles de vehículos particulares, comerciales y transporte pesado, y como parte de la responsabilidad social empresarial que nos corresponde, debemos dar la cara sin complejos ni falsas poses ante la opinión pública deseosa de transparencia y coherencia en quienes les sirven el combustible diario”, manifestó Antonio Galva, Presidente del gremio gasolinero nacional.